lunes, 23 de noviembre de 2015

Vamos, de nuevo....




El duende de tu son, che bandoneón, 
se apiada del dolor de los demás, 
y al estrujar tu fueye dormilón 
se arrima al corazón que sufre más. 
Estercita y Mimí como Ninón, 
dejando sus destinos de percal 
vistieron al final mortajas de rayón, 
al eco funeral de tu canción. 

Bandoneón, 
hoy es noche de fandango 
y puedo confesarte la verdad, 
copa a copa, pena a pena, tango a tango, 
embalado en la locura 
del alcohol y la amargura. 
Bandoneón, 
para qué nombrarla tanto, 
no ves que está de olvido el corazón 
y ella vuelve noche a noche como un canto 
en las gotas de tu llanto, 
¡che bandoneón! 

Tu canto es el amor que no se dio 
y el cielo que soñamos una vez, 
y el fraternal amigo que se hundió 
cinchando en la tormenta de un querer. 
Y esas ganas tremendas de llorar 
que a veces nos inundan sin razón, 
y el trago de licor que obliga a recordar 
si el alma está en "orsai", che bandoneón.