por ANDRES BRANDANI
Hoy estaba corriendo, desde hace
mucho tiempo 21km, me dolía todo, o bastante, sobre todo cuando faltaban unos 8
o 9 Km. Cuando esto me pasa, que me duele, que pienso en abandonar, suelo
pensar en diferentes cosas, por lo general algún día que la carrera me haya
dolido mucho o un día que me haya traído mucho placer seguir haciendo lo que
hacía. Así, en recuerdos dolorosos y placenteros encuentro la forma de seguir,
de no parar, de darme cuenta que abandonar es abandonarme.
Cuando en esto pensaba, en el
dolor de carreras pasadas, recordé la peor de todas, una de hace casi un par de
años, del 22 de agosto, una que decidí correr igual, pese a que unas horas antes
te habías ido para siempre, unas horas después de un accidente terrible para
vos, doloroso e imborrable para todos.
Entonces me di cuenta que mañana
hubiese sido tu cumpleaños, que no lo íbamos a poder festejar, obviamente el
dolor físico que sentía dejó de ser importante, es más no tenía ningún
significado alguno. Porque qué podía significar mi dolor en las piernas frente
al dolor de estos días (y de todos los días) de quienes te aman, te siguen
amando y te siguen velando? También hay otros que te querían y te recuerdan y
extrañan, a ellos también les duele. Lo mío ya no era, claramente, dolor.
Yo me dí cuenta, desde el primer
día de tu ausencia que no estaba en el grupo de quienes te amaban, o de quienes
te querían, o de quienes se consideraban tus amigos. Pero por alguna razón tu
partida dejó un raro vacío en mí, te lloro más de lo que he llorado a mis seres
queridos que ya no están. Te recuerdo con una luz especial que rara vez he
visto, quizás es éste el motivo, yo no soy de los que llevan una luz especial
en su alma, pero tengo la capacidad de verlo en otros, y en vos lo ví, en vos
sentí el poder y deseo de quienes hacen este mundo más bello. Por eso te extraño,
porque este mundo tenía mejores chances cuando vos estabas, eso no se aprende
ni se enseña, eso eras vos, o por lo menos yo veía eso en vos.
Entonces, no puedo hacer mucho
más que terminar estos 21km recordando un 21 que te fuiste, dedicarte o
regalarte para tu cumpleaños el terminar esta carrera, aunque antes, hace un
rato dolía, porque ya no duele, porque hasta ese capacidad tenes, hiciste de
este mundo un lugar más bello y a tu lado aprendí a dejar de lado algún dolor
si la meta tiene un mejor sentido que simplemente lamentarse y abandonar, y
quizás abandonar sin abandonar que es la peor de las formas de traicionarse.
Hoy termino los 21 por vos, Feliz
Cumpleaños flaco, y sigo con otras carreras (ya no de correr) otros desafíos,
de hacer por lo menos en algún grado, que este mundo sea un poco más bello, no
por vos, no porque te lo debo, no en tu honor, sino por un compromiso con esa belleza
que vos hiciste vida, sigo para adelante para imaginarme, como en ocasiones me
imagino sentado ahí, a tu lado, cómo sería compartir la satisfacción de la belleza con vos.

2 comentarios:
uf
No te conozco, Andrés, así como no conocí a Juan Cruz más que como José Barrita de Bandoneón a través de comentarios cruzados en los blogs. Y sí, no hace falta una cercanía personal para que la desaparición de una persona te pegue. Un abrazo.
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