
Cuando fue presidente de la República, Sarmiento mandó al indio Guarumba, que tenía el grado de coronel en la provincia de Entre Ríos, unos libros de que era autor. Algún tiempo después Sarmiento visitó esa provincia y al preguntarle a Guarumba si los había leído, el indio le respondió que no, pero que guardaba los libros con cuidado, aunque como eran de tamaño irregular los había cortado con un cuchillos a todos para que se conservaran parejitos. Sarmiento trató al coronel Guarumba con su palabra favorita de maestro, que era "bárbaro". Guarumba era analfabeto pero prolijo. Más bárbaro era Sarmiento que en vez de enviarle libros al general Peñaloza, el Chacho, caudillo popular de La Rioja, lo mandó a degollar e hizo clavar su cabeza en una pica en la plaza de Olta. Y es la fama de próceres semejantes que la oligarquía porteña ha echado a rodar por América!
Este párrafo lo robé de Historia de la Nación Latinoamericana de Jorge Abelardo Ramos. Hace rato que quería compartilo. Aprovecho hoy para dedicárselo a mi hermana Norma que cumple años.
Luis Cúneo
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