
Ayer se perdió en la oscuridad de lo desconocido un compañero de muchos: Iván Heyn, un militante que dedicó su vida a ser eso: un militante, como hay pocos, como se necesitan muchos. Sus compañeros lo definieron como un “el economista callejero”(Página 12), pareciera una frase inmejorable para definirlo, su compromiso político era claro, su formación y reflexión sólida y decidió llevarla adelante no solo desde la estructura del gobierno sino también y sobre todo desde la militancia territorial, desde el llano, desde las calles, las facultades, desde la gente. Sabemos lo que es perder un compañero, uno de los nuestros, es un dolor que no se entiende, que no se digiere fácilmente, que se hace carne en nuestras vidas, pero que nos obliga a seguir adelante, a multiplicar esfuerzos, a recordarlo con alegría, repitiendo sus bromas, sus enojos o sus opiniones, hacerlo presente en nuestras acciones, para que su ejemplo siga vivo, para que su trabajo no se pierda sino que se multiplique.
Queremos hacerle llegar nuestro respetuoso saludo y condolencias a su familia y quienes lo han querido de corazón, nuestro abrazo a sus amigos y compañeros de militancia. No hay mucho para agregar que pueda expresar el dolor de perder a uno de los nuestros, solo ofrecer el hombro para derramar lágrimas, solo ofrecer los brazos para seguir trabajando.
1 comentarios:
La desaparición de Iván es incomprensible y absurda además de muy dolorosa.
Sin intentar agitar conspiraciones ó tremendismos, creo que sus compañeros y amigos de La Cámpora deberían impulsan una cuidadosa investigación de esta extraña muerte.
Me resulta muy difícil aceptar la versión de un posible suicidio ó accidente.
Considero anormal que la desaparición repentina e inesperada de este pibe, después de la sorpresa inicial haya sido tratada con tan bajo perfil.
¿No debería haber sido velado en alguna dependencia oficial en lugar de una casa mortuoria?
Deseo estar equivocado.
Mi mayor respeto para todos sus deudos y amigos.
Tilo, 70 años
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