martes, 25 de octubre de 2011

TRISTEZA


Hace un par de horas nos enteramos que el hijo de Pablo Castillo falleció. En estos momentos siempre se terminan los argumentos, las ideas y las palabras.

Conocí a Pablo trabajando en Desarrollo Social durante la gestión Ibarra pero nos hicimos más amigos y compañeros fuera del gobierno, lo que ya de por sí fue algo raro. La gran gestora de ese acercamiento fue Mónica Desperbasques, que lo adoraba y vivió con mucha angustia la enfermedad de su hijo. Juan Cruz la cargaba y se refería a Pablo como “tu gente”.

Hace bastante que no lo veía pero siempre que podíamos no faltaba un café para charlar de política, de la actualidad y, cuando no, sobre el kirchnerismo.

La tristeza, el dolor y la desolación que nos produce esta perdida, sólo la podemos traducir en un abrazo de consuelo y fuerza para Pablo y toda su familia.

Luis Cúneo

1 comentario:

maría pía dijo...

Un gran abrazo Pablo. Qué más decir.