POR MARÍA PÍA
Estimado Juan, a casi un año de extrañarte desesperadamente no puedo dejar de preguntarme por qué no estás conmigo. Con nosotros...
Para compartir este momento tan alegre de la mayoría del pueblo argentino que está conforme con su gobierno. ¿Lo hubieras pensado? Yo no lo esperaba así.
Para ver que seguimos ahí en Newbery, debatiendo, planeando, discutiendo, militando.
Para observar cómo crecen nuestros hijos y se vuelven cada vez personas más inteligentes y comprometidas con el mundo que los rodea. Para conocer a tus sobrinos tan llenos de vida y portadores de esperanza.
Para compartir tus guitarreadas, tus asados, tus picadas y tus amadas y descontroladas lecturas.
Para soportar -por qué no- tus malos humores, tu forzado pesimismo, tus negaciones, tus horas sin sueño. Para disfrutar de tu ácido e ilustrativo sentido del humor, de tu vital ansiedad, de tus compromisos obsesivos, de tu maravillosa humanidad.
Recién comienzo a entender que no estás y que no debo desear estar a tu lado. Que es mejor seguir aquí. Sólo puedo aferrarme al recuerdo y a aquellas cosas que construimos juntos y repetirme día a día que fue un privilegio haberte conocido, una significativa muestra del tipo de personas que pueden existir por ahí. Irrepetibles.
Qué hermoso fue amarte, qué doloroso lo es ahora. Daría prácticamente todo por volver a abrazarte.
Te homenajearemos cada día, pero especialmente este 21 de agosto. Ya sabés, donde siempre.
p.d.: ¿Cómo fue posible que salieras bien en la foto? Un milagro.
8 comentarios:
—Has tenido miedo, muchachito...
Lo había tenido, sin duda, pero sonrió con dulzura:
—Esta noche voy a tener más miedo...
Me quedé de nuevo helado por un sentimiento de algo irreparable. Comprendí que no podía soportar la idea de no volver a oír nunca más su risa. Era para mí como una fuente en el desierto.
—Muchachito, quiero oír otra vez tu risa...
Pero él me dijo:
—Esta noche hará un año. Mi estrella se encontrará precisamente encima del lugar donde caí el año pasado...
—¿No es cierto —le interrumpí— que toda esta historia de serpientes, de citas y de estrellas es tan sólo una pesadilla?
Pero el principito no respondió a mi pregunta y dijo:
—Lo más importante nunca se ve...
—Indudablemente...
—Es lo mismo que la flor. Si te gusta una flor que habita en una estrella, es muy dulce mirar al cielo por la noche. Todas las estrellas han florecido.
—Es indudable...
—Es como el agua. La que me diste a beber, gracias a la roldana y la cuerda, era como una música ¿te acuerdas? ¡Qué buena era!
—Sí, cierto...
—Por la noche mirarás las estrellas; mi casa es demasiado pequeña para que yo pueda señalarte dónde se encuentra. Así es mejor; mi estrella será para ti una cualquiera de ellas. Te gustará entonces mirar todas las estrellas. Todas ellas serán tus amigas. Y además, te haré un regalo...
Y rió una vez más.
—¡Ah, muchachito, muchachito, cómo me gusta oír tu risa!
—Mi regalo será ése precisamente, será como el agua...
—¿Qué quieres decir?
La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para los que viajan, las estrellas son guías; para otros sólo son pequeñas lucecitas. Para los sabios las estrellas son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas estrellas se callan. Tú tendrás estrellas como nadie ha tenido...
—¿Qué quieres decir? —Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!
Y rió nuevamente.
—Cuando te hayas consolado (siempre se consuela uno) estarás contento de haberme conocido. Serás mi amigo y tendrás ganas de reír conmigo. Algunas veces abrirás tu ventana sólo por placer y tus amigos quedarán asombrados de verte reír mirando al cielo. Tú les explicarás: "Las estrellas me hacen reír siempre". Ellos te creerán loco. Y yo te habré jugado una mala pasada...
Un abrazo bruselense.
Todavía espero verte llegar al local desde Corrientes caminando por Newbery con un libro en la mano. Te extraño mucho.
Besos Pía
Ha sido un año muy duro para todos (tantos) los que te queremos, un año que paso tan rápido... parece ayer cuando te vi por última vez, por la calle corrientes con un libro bajo el brazo, habías dejado tu guitarra para ponerle las cuerdas, y para serte sincera no hay vez que Fede no toque la guitarra que no me acuerde de vos...te recordamos con tanto amor que te reirías.
Pi, como siempre, aquí estamos para lo que necesites, un beso grande.
Fue un año muy duro... durisimo. Atravesar la campaña que siempre soñamos con Juan sin Juan fue algo tremendo para todos.
Lo recordamos todos los dias, durante la campaña que fue cuando mas lo extrañamos, cuando mas lo necesitamos soliamos hacer chistes con las cosas con las que rompia las pelotas (x ejemplo el deposito del baño) que se rompio unos dias antes del 10/7 usamos una frase que siempre el decia. Como vamos a ganar una eleccion si no podemos arreglar el baño del local. Cuando alguien la dijo todos nos reiamos y hasta que conseguimos alguien que lo arreglara la repetimos, una forma de sentirlo con nosotros.
En el mural que hay en el local suelo buscar su mirada complice como lo haciamos siempre.
El deposito del baño ya lo arreglamos, sera x eso que ganamos el domingo????
La foto es linda, si un milagro, pero el decia que habia que usar otra, xq en esa parecia que se reia de la gente.
Preferimos recordarlo con esta, sonriente, seguro de alguna ironia que habria lanzado segundos antes
Cuanto te extraño Juan
Por suerte,
pucha, se corrio ese por suerte. Era por suerte encontramos quien arreglara el baño.
:-(
CUANTO TE EXTRAÑO
Por acá también se lo extraña. El domingo no voy a poder estar. Les mando un abrazo.
Pendejo, no recuerdo cuando te vi antes que te vayas. Pero como te recuerdo...todos los dias !!!
Publicar un comentario en la entrada