
POR ILICH CASTRO
Amigo, compañero, jefe político, todas dimensiones de fronteras difusas.
Como amigo, nuestras pasiones nos juntaron, la militancia, las novelas históricas, la maratónicas charlas hasta que vuelva a salir el sol, el humor acido, la música y tantas cosas. Después el viento de la vida trato de dispersarnos, pero él era la fuerza que siempre nos movía para que termináramos reuniéndonos, con o sin excusa.
Ponía la casa, hacia los llamados, hostigaba a los dubitativos, hacia el asado y tocaba la guitarra.
Aprendí a no creerle a su mal humor: nos juntamos a ver los partidos del mundial, media hora antes de que se juegue, él hacia su show, me decía que Dafne iba a llegar a los tres minutos de que empiece el partido, decía montones de barbaridades sobre ella y me hacia prometerle que ninguno de los dos, le abriría la puerta, para que aprenda de una vez. Cuando la pelota empezaba a rodar, sonaba el timbre, gritando a viva voz groserías contra Daf, se levantaba primero y la iba a buscar.
No importa el contexto ni su humor, nunca lo vi equivocarse o desfallecer en esto, siempre tenía tiempo para llamarte, para tratar de vernos, para hacer una juntada, para preguntar como estas, para ayudar.
Enemigos de las formalidades, nunca hablamos de la amistad, me queda para siempre, las discusiones, las criticas, las largas jornadas y los elogios, la vida va a tener que esforzarse mucho para encontrar una medalla más grande que ser su amigo.
Teníamos una complicidad que nos divertía mucho, por mail, o mensaje de texto, nos enviábamos una noticia, o un chisme, quien enviaba lo hacía como comentario inocente, el receptor, siempre contestaba con una barbaridad. Era como jugar a la Tota y la Porota, pero de izquierda.
Extraño horrores esa costumbre, me sorprendo muchas veces, leyendo algo y pensando, qué comentario irónicome diría Juan si le mando un mensaje de texto con estas declaraciones que estoy leyendo.
Él me había pedido una mano con un tema, yo lo comprometí a que cada vez que nos viéramos por eso, teníamos que almorzar juntos. Eso hicimos la última vez que nos vimos.
Unos días antes Pía lo había dejado encerrado, por chat me pido que la llame, durante el almuerzo yo lo gaste un montón por eso, también le dije otras cosas fuera de joda, seguimos hablando de Napoleón y Julio Cesar, las elecciones a jefe de gobierno, el último disco del indio que estaba por salir y de tantas otras cosas.
Con él me anime a cantar, soy muy malo para eso, pero entre todos encontramos un lugar para mí en las guitarreadas, como en general me acuerdo de las letras de las canciones, me sentaba al lado de él, para soplarle las primeras palabras de cada estrofa, Juan abría los ojos bien grandes, abría un poco la boca, yo tiraba las primeras palabras y la canción arrancaba.
Hace un año ya no estoy en ninguna guitarreada, pero sigo cantando. Algunas letras tienen más magia que otras, y puedo volver a esas noches, aunque sea por un ratito
“el pibe de los astilleros nunca se rendía, el lujo es vulgaridad dijo y me conquisto, si no va sin freno no anda bien, ni me encadena a su show, cierran los bares, por donde van, tu breto y tus ojos grises, ciclope de cristal devora ambición, Dios de probeta, de piadosa luz de corderoy, yo sé que hay caballos que mueren potros sin galopar, preso de tu ilusión, vas a bailar, a bailar bailar, voy a cantar llorando sobre mis propios huesos, y una vez más amor, salvas mi vida”
Como militante, era infatigable, sus ganas, su energía, su esfuerzo, su visión, en él todo lo bueno se multiplicaba.
Juntos unas veces, mas a la distancia otras, cuando yo milite en provincia, recorrimos distintas experiencias políticas, el barco se zamarreaba bastante, pero la brújula no le erraba al norte.
El local de newbery cambio carteles, de nombre, algunos colores, pero nunca de contenido, todos quienes han entrado allí se han encontrado siempre con la misma fuerza militante, popular, sin fronteras y sin sectarismos, hoy la tarea es más dura por la ausencia.
Su rol de líder, le llego en forma natural, él lo ejercía como se ejercen los liderazgos militantes, con el ejemplo.
Militar con él era como caminar en una gran marcha, Juan caminaba junto a todos, animando, discutiendo, enojándose, haciendo chistes, su constancia, era el motor de la agrupación
En "La montaña es algo más que una inmensa estepa verde" Omar Cabezas cuenta una anécdota de su entrenamiento como guerrillero, habían caminado mucho kilómetros de montaña desde el campamento para buscar provisiones, y volvían todos, con las mochilas llenas, muy pesadas, el comandante del pelotón era muy duro, les exigía muchas horas de caminata, y los soldados se terminaron amotinados, ni siquiera tenían fuerzas para estar de pie, todos cayeron al suelo, y se negaron a seguir, dijeron que no era para eso que se unieron al Frente Sandinista, que no podían ir a ningún lugar que el jefe pedía algo imposible de hacer y se quedaban ahí, el comandante primero les grito, trato de que levantarlos, pero cuando se dio cuenta que no se iban a mover, y se dio vuelta se entristeció y lloro, al rato volvió frente a la tropa y les dijo que la lucha, no se trataba de solo de una guerra, solo de llevar una mochila, de llevar un fusil, solo de tener o no tener fuerza en la montaña, se trataba de hacer un hombre nuevo, una persona distinta a la que nacía en la sociedad de opresión, les señalo el horizonte hacia donde marchaban, y les dijo que allá, si miraban bien, podrían ver una sombra que se movía, les dijo que tarea de los revolucionarios es tratar de alcanzar esa sombra que marcha siempre hacia adelante, en esa sombra estaban sus hermanos caídos, son los luchadores que nombramos de ejemplo en nuestros discursos, esa sombra es el che.
El pelotón se puso de pie, y como no tenían fuerzas para caminar, los soldados nacieron de nuevo, siguieron marchando, y no se detuvieron hasta llegar al campamento.
Hoy, en la argentina, en nuestro tiempo, si hacemos el esfuerzo militante que nos toca, si el sacrificio que tenemos de ejemplo, se puede hacer carne en nosotros, también podremos mirar al horizonte al que nos dirigimos y ver esa sombra que va delante nuestro, esa sombra que son nuestros héroes, los desaparecidos, los compañeros caídos, en la que están Claudia Falcone, Rodolfo Walsh, Agustín Tosco y en la que también, no tengo ninguna duda, esta Juan Cruz.
En el local, en la agrupación, en el barrio, en los amigos es difícil decir que el no está, y es imposible dejar de sentir su ausencia.
Solo puedo decirle a él, lo que tanta veces prometimos cantando juntos
Seguiremos adelante, como junto a ti seguimos
4 comentarios:
me hiciste llorar primo, es muy, muy bello lo que escribiste, y muy. muy cierto. Un abrazo grande, nos vemos mañana. Lau
qué lindo Ernesto, hasta la victoria siempre!
A mí también me hiciste llorar. A Juan le encantaba ir a almorzar con vos. Me acuerdo de los partidos del Mundial que vimos en su casa, que vos me llamabas y me decías: "Juan tiene hambre" y yo llegaba justo cuando había empezado el partido.
Les dejo el link al video de la guitarreada: http://www.youtube.com/watch?v=Ev1A3pIXC7A&feature=player_embedded
muy lindo Ernesto, gracias por compartirlo.
Publicar un comentario en la entrada